14/4/17

Boca abajo


En estos años 
en los que siento el ocaso incipiente
y un nudo gigante en el corazón
mi única pregunta es por qué
no supe nunca andar con las manos.

Bajo los pliegues
unas manchas de sangre que no salen,
y una sonrisa espontánea que yace
esperando un mañana que no llega.

Y la lujuria
susurrando agazapada se duerme
al calor de las mil y una noches
que aún la esperan bajo las estrellas.

11 comentarios:

Rafael dijo...

Siempre hay tiempo y llegará, todo eso que busca tu protagonista, no lo dudes, Laura.
Un abrazo.

Gustavo Figueroa Velásquez dijo...

Poeta, desarrollas en tu poema ese tipo de preguntas que todos los seres humanos nos hacemos, cosas que nos pueden llegar o no a preocupar pero, lo importante es que, aún en el otoño de nuestros días, esa dosis de lujuria no se muera antes que nosotros. mientras el cuerpo sienta hay una vida para vivirla, ¿cómo? la respuesta está en nuestro propio ingenio.
Me ha gustado la forma como has enfocado y desarrollado tu poema.
Recibe un abrazo intenso.

Elisa Alcántar Cereceda dijo...

a veces otoñar es cosa solitaria
los pasos que se dan se tornan ecos sordos
y el horizonte... el horizonte fulgura invisible para un otro

gracias por tu huella
abrazos

tecla dijo...

Preguntas profundas que nos llegan al alma, Elisa.
Estoy encantada de tenerte.
Un abrazo.

Marcos Callau dijo...

Un placer volver a conectar con tus poemas, Laura. Abrazos.

Rosana Marti dijo...

Existen esos momentos que todos necesitamos. Besos y acaba de pasar una linda Pascua.

Carmen Troncoso dijo...

Si el poeta no pregunta, este mundo no se mueve, me ha encantado tu poema Laura!

Marinel dijo...

Tendemos a lamentarnos por lo no realizado, por lo que ansiamos, por lo que parece quedar relegado a un plano infinito y distante...
Deberíamos aprender a focalizar las energías en realizar nuestros anhelos en la medida de lo posible, pero claro...es fácil decirlo y hacerlo es otro cantar,¿verdad?
Te entiendo tanto.
Un hermoso poema desde lo más adentro.
Besos.

TORO SALVAJE dijo...

El ocaso nos mira y se relame.
Glups....

Besos Laura.

Jorge Torres Daudet dijo...

Querida Laura. Ese otoño está muy lejano de ti. Por favor, si eres una cria! Aún te faltan muchas lunas y muchos soles. Y, además, todo tiempo
tiene su encanto. Y cuando realmente llegue, como no tiene remedio, aceptarlo de buen grado. Mirar las primaveras de los hijos y nietos y gozar de su existencia.
Besos cariñosos de este anciano.

Sneyder C. dijo...

Profundas preguntas, esperando un mañana que inunde la noche de lujuria bajo la mágica luz de las estrellas.


Te dejo un cálido abrazo